Otra vez Jimi Bremer. El juez vuelve a aparecer en el centro de una decisión que genera indignación y cuestionamientos sobre la justicia que imparte.
Esta vez, Bremer ordenó la libertad inmediata de un hombre señalado como supuesto líder de una estructura dedicada a los robos, el narcomenudeo y el sicariato. Lo llamativo es que la decisión llegó antes de que se realizara la audiencia de primera declaración, donde el Ministerio Público tendría que presentar los señalamientos y los indicios en su contra.
Es decir, ni siquiera se había desarrollado esa audiencia cuando el juez ya había decidido dejarlo en libertad.
El historial de Bremer
La resolución no puede analizarse aislada del historial de Bremer. El juez del Juzgado Décimo Penal ha sido señalado y sancionado internacionalmente por actuaciones que han generado serios cuestionamientos sobre su papel en procesos contra operadores de justicia, periodistas y personas que participaron en investigaciones contra la corrupción.
Estados Unidos lo incluyó en 2023 en la Lista Engel, señalándolo por acciones relacionadas con corrupción y el debilitamiento del Estado de derecho. La Unión Europea también lo sancionó por actuaciones judiciales que, según sus señalamientos, afectaron garantías fundamentales y estuvieron vinculadas con procesos cuestionados.
Bremer también quedó ligado a procesos contra periodistas y exfuncionarios de la CICIG. Su nombre apareció en casos que involucraron al periodista José Rubén Zamora y a otros comunicadores de elPeriódico y Prensa Comunitaria, en medio de investigaciones y publicaciones sobre corrupción.
Ese es precisamente el contraste que vuelve a generar indignación.
La ciudadanía tiene derecho a cuestionarlo
Cuando se trata de periodistas, operadores de justicia o personas que investigaron estructuras de corrupción, Bremer ha estado relacionado con decisiones que han sido duramente cuestionadas. Ahora, cuando un supuesto integrante de una estructura criminal enfrenta señalamientos graves, el juez ordena su libertad antes de que siquiera se celebre la primera declaración.
¿Casualidad? ¿Criterio judicial? La ciudadanía tiene derecho a cuestionarlo.
Porque la justicia pierde credibilidad cuando parece ser implacable con unos y sorprendentemente benevolente con otros.
Bremer podrá defender su resolución desde el argumento jurídico que corresponda. Pero mientras tanto, queda una pregunta sobre la mesa: ¿de qué lado está su justicia?
Una justicia que termina acorralando a quienes investigan la corrupción y abre la puerta a señalados por delitos graves no inspira confianza. Y cuando esa justicia lleva toga, el problema es todavía mayor.