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Juan Francisco Sandoval y el costo de enfrentar la corrupción

abril 2, 2025
El costo de enfrentar la corrupción

El exfiscal anticorrupción Juan Francisco Sandoval volvió a pronunciarse sobre la situación de los operadores de justicia forzados al exilio, dejando claro que, pese a la distancia y la persecución, la lucha por la verdad no ha cesado.

“Nos arrancaron de nuestra tierra, pero no nos han quitado la convicción. Porque aunque nos quieran desterrar de la memoria colectiva, seguimos siendo testigos de lo que ocurrió. Porque el exilio es una condena impuesta, pero no una renuncia. Y porque, aunque el poder crea que ha vencido, la verdad siempre encuentra la forma de regresar”, expresó Sandoval en un mensaje que refleja el dolor y la determinación de quienes han sido obligados a huir de Guatemala.

CONTENIDO DE ESTA NOTA:

Un destierro impuesto por la impunidad

En una reciente columna publicada en Prensa Comunitaria, Sandoval describe cómo la justicia en Guatemala no solo se persigue en los tribunales, sino también fuera de ellos. Los fiscales y jueces que se atrevieron a desafiar la corrupción y el pacto de impunidad han sido expulsados de su propio país, convertidos en parias por haber cumplido con su deber.

“El exilio no es solo una distancia física: es la amputación de la identidad. Nos han arrebatado nuestra tierra, nuestra gente, nuestros afectos. Nos han condenado a una existencia suspendida entre la nostalgia y la incertidumbre”, señala Sandoval en su escrito. La imagen de la familia reducida a una pantalla y del hogar como un recuerdo lejano es el reflejo de la condena impuesta a quienes, en su momento, lucharon por un país más justo.

El silencio como forma de persecución

La falta de oportunidades para quienes han sido obligados a salir de Guatemala es otra forma de castigo. Según Sandoval, el estigma impuesto a los exiliados trasciende las fronteras, cerrándoles puertas en el ámbito laboral y condenándolos a la incertidumbre. Mientras tanto, los responsables de la persecución continúan en el país, repartiéndose cuotas de poder y asegurando su impunidad.

A pesar del cambio de administración en el gobierno guatemalteco, no ha habido avances significativos para reconocer y reparar el daño causado a estos operadores de justicia. Sandoval critica la inacción de las autoridades, señalando que la corrupción sigue intacta y que el Estado prefiere ignorar a quienes un día sirvieron con lealtad. “No existimos para el Estado que un día servimos con lealtad. Somos sombras, voces incómodas que el poder prefiere ignorar”, afirma.

La verdad no se exilia

Lejos de Guatemala, los exiliados observan cómo se destruye el trabajo que en su momento intentaron salvar. Sin embargo, Sandoval deja claro que su convicción sigue firme. La lucha por la justicia y la memoria no ha terminado. Aunque el poder intente borrar sus huellas, la verdad siempre encuentra la forma de regresar.