El Congreso de la República ya dio el primer paso hacia uno de los procesos más delicados del 2026: la elección de los magistrados del Tribunal Supremo Electoral (TSE). Y aunque este procedimiento debería ser un ejemplo de transparencia y equilibrio institucional, inicia bajo una nube de dudas y desconfianza. La razón principal: quien presidirá la Comisión de Postulación será Walter Mazariegos, rector de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac), incluido en la Lista Engel de actores corruptos por el Gobierno de Estados Unidos.
La ley es clara. El artículo 136 de la Ley Electoral y de Partidos Políticos establece que el rector de la Usac debe presidir esta comisión, la cual también integra un representante de los rectores de universidades privadas, el decano de Derecho de la Usac, un delegado de los decanos de Derecho de las universidades privadas y un miembro del Colegio de Abogados y Notarios. En teoría, este diseño buscaba equilibrio y contrapeso. En la práctica, sin embargo, la influencia que Mazariegos ejerce dentro de la Usac —especialmente sobre decanaturas estratégicas como la de Derecho— pone en entredicho la independencia de ese proceso.
Denuncian a Mazariegos ante la ONU
Walter Mazariegos ha sido señalado por múltiples sectores dentro y fuera del país. Su gestión fue denunciada ante la ONU, donde estudiantes y docentes reportaron expulsiones y sanciones arbitrarias que vulneran la libertad académica. Estas prácticas autoritarias, sumadas a la forma en que ascendió al cargo —tras un proceso tachado de irregularidades y denuncias de manipulación—, lo convierten en un actor políticamente comprometido, no en un garante de imparcialidad.
La preocupación no es menor. Tras las elecciones de 2023, el Ministerio Público intentó deslegitimar los resultados, hablando de un supuesto “fraude electoral” que nunca pudo probar. Ese episodio reveló los peligros de tener instituciones débiles y actores dispuestos a torcer la ley. Por ello, el proceso actual para integrar el TSE no es un mero trámite administrativo: es una batalla por la democracia misma.
Los ojos en Walter Mazariegos
La Comisión de Postulación fue concebida, décadas atrás, como un escudo contra los fraudes electorales que marcaron la historia de Guatemala en los años 70 y 80. Hoy, ese escudo corre el riesgo de convertirse en un instrumento más del control político.
El papel de Mazariegos en esta comisión exige escrutinio público y vigilancia ciudadana. Lo que está en juego no es solo la elección de magistrados, sino la credibilidad de las próximas elecciones y, con ella, la confianza en el sistema democrático.